Dieta Sana

Dieta Sana

Dieta sana para la piel

“Que el alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”

(Hipócrates, 460 aC.)

dieta sana para la piel

La piel se renueva constantemente:

Mudamos nuestra piel cada 28 días. Esa permanente renovación requiere un aporte continuo de nutrientes. Estos son esenciales para la piel y su déficit en la dieta ocasiona alteraciones en su crecimiento y apariencia.

Por ello, una alimentación adecuada es indispensable para mantener la piel y el organismo en perfecto estado de salud. Además para prevenir en gran medida el deterioro por el tiempo y a mantener la frescura del cutis.

Alteraciones en la piel

Mantener la piel en buen estado no sólo depende de factores hereditarios.

Gran parte de su aspecto obedece directamente a los cuidados que le dispensamos.

Entre lo que conviene evitar destacan:

  • la exposición al sol sin protección,
  • el aire acondicionado,
  • el tabaco,
  • la contaminación ambiental o un
  • estilo de vida inadecuados (mala alimentación, sedentarismo, estrés emocional...).

El agua da vida


La hidratación adecuada, se consigue mediante el agua propia de los alimentos que ingerimos y el agua bebida.

En la mayoría de verduras y frutas más de 90 gramos por cada 100 gramos del producto son agua, por lo que es imprescindible incluir estos alimentos en la dieta.

Debemos tomar diariamente cerca de 1,5 litros de agua pura y otros líquidos para equilibrar las pérdidas y mantener el nivel adecuado de hidratación y eliminar toxinas.

¿Qué alimentos y nutrientes necesita la piel?

Alimentos grasos  para mantener una piel bien estructurada y tersa. ¿Dónde se encuentran?

  • Ácidos grasos monoinsaturados: en el aceite de oliva y la palta.
  • Ácidos grasos poliinsaturados: en aceites de semillas, frutos secos oleaginosos y el pescado.
  • Vitamina E: en aceites vegetales y frutos secos, en el germen de trigo, en el germen de cereales o cereales integrales y en algunos vegetales de hoja verde. La vitamina E, de acción antioxidante, neutraliza la acción dañina de los radicales libres y que son una de las causas de las denominadas "manchas de envejecimiento".

Frutas y verduras frescas, vitaminas de la A a la Z

  • Pro-vitamina A o beta-caroteno: se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita y posee además acción antioxidante. Abunda en verduras de hoja verde, de color rojo, anaranjado o amarillento (zanahoria, zapallo...) y en ciertas frutas (albaricoques, cerezas, melón, melocotón...).
  • Vitamina A: presente sólo en los alimentos de origen animal, como hígado, grasas lácteas (nata y mantequilla), yema de huevo y lácteos completos. Ejerce un papel esencial en la renovación de la piel y de las mucosas.
  • Licopeno: es un pigmento antioxidante que confiere su color característico al tomate y que también está presente en la pulpa de la manzana, el albaricoque, la sandía, la papaya y el pomelo rosado.
  • Vitamina C: de potente acción antioxidante y relacionada con la producción de colágeno; proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas. La mejor forma de incorporar esta vitamina es a través de frutas y verduras frescas. Abunda en: pimientos, cítricos, melón, fresas, frutas tropicales como el camu- camu, col, tomate...

Vegetales y alimentos de origen animal

Contienen vitaminas, minerales y proteínas, entre otros nutrientes, necesarios para mantener la salud de la piel. Vitaminas del grupo B. Intervienen en el buen estado de la piel y en los procesos de renovación celular. Aparecen en la mayoría de alimentos de origen vegetal: verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres, levadura de cerveza, y en los de origen animal: carne magra, pescado y marisco, huevos y lácteos.

¿Dónde encontrarlas?

  • Ácido fólico o vitamina B9: está relacionada con la renovación celular y se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, las legumbres verdes, diversidad de frutas, los cereales de desayuno enriquecidos, el hígado y la levadura de cerveza.
  • Vitamina B2 o riboflavina: actúa contra la seborrea. Se encuentra en la leche entera y sus derivados (yogur, queso...), huevos, carnes, pescados, hígado, legumbres y frutos secos (almendras, nueces...).
  • Vitamina B3 o niacina: participa en la síntesis de la queratina. Se encuentra en: carnes, pescados y cereales integrales y frutas desecadas (melocotón, orejones, higos, dátiles, etc).
  • Vitamina B5 o ácido pantoténico: desempeña un papel destacado en la salud de la piel. Está ampliamente distribuido en las frutas y verduras naturales.
  • Vitamina B6 o piridoxina: está relacionada con el metabolismo correcto del cinc, mineral que forma parte de la epidermis. Abunda en: pescados, carnes, huevos, frutos secos, cereales integrales, plátano, espinacas, levadura de cerveza y germen de trigo.

Minerales

¿Cuáles son los más destacables?

  • Selenio: mineral con acción antioxidante, relacionado con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, entre ellos el de piel o melanoma. Se encuentra en:  pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.
  • Cinc: forma parte de nuestra epidermis y está presente en los siguientes alimentos: carnes, pescado, huevos, cereales integrales y legumbres.
  • Hierro: Se encuentra en: pescados y huevos, carnes,  levadura de cerveza, frutos secos y desecados, cereales, legumbres y verduras de hoja verde. En el huevo y en los alimentos de origen vegetal se encuentra en su forma química no hemo, cuyo aprovechamiento por el organismo es aumentado por  los alimentos ricos en vitamina C que mejoran su absorción.
  • Azufre: un mineral indispensable en la síntesis de queratina y también ejerce una acción anti-seborreica. Abunda en: huevos, leche y derivados, cereales integrales, levadura de cerveza.

Proteínas

Son constituyentes básicos de la piel. ¿Dónde encontrarlas?

  • Una ingesta adecuada de legumbres, cereales, frutos secos, pescado, huevos y sus derivados y de lácteos, asi como de  carnes,  de acuerdo a los criterios de dieta equilibrada, resulta fundamental para la renovación y buen aspecto de nuestra piel.

Recomendaciones finales...

  • Comer con moderación e incluir alimentos variados en todas sus comidas.
  • Consumir  yogurt natural o quesos frescos.
  • Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color.
  • Comer carnes blancas retirando la grasa visible, evitando el exceso.
  • Preparar sus comidas con aceite vegetal y evitar la grasa para cocinar.
  • Disminuir el consumo de azúcar y sal.
  • Evitar consumir panes, cereales, pastas, harinas, féculas refinadas.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas. No tabaco.
  • Tomar abundante cantidad de agua fresca y pura potable durante todo el día.
  • Aprovechar los momentos de las comidas para el encuentro y diálogo con otros.

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